En su artículo “Traslados de edificios históricos. El caso de León durante la etapa franquista”, Emilio Morais Vallejo analiza cuatro traslados de monumentos llevados a cabo en León entre los años 1945 y 1975. Contradiciendo las teorías y la normativa ya existentes en la época, distintos restos de antiguas edificaciones fueron reutilizados en otras que adquirían mediante aquellos la pátina añeja deseada.

En esta entrada nos dedicaremos a desmenuzar el muy singular caso del Palacio de Renedo de Valdetuejar.

libro-ramon-gutierrezTuristas, viajeros y visitantes que paseen por León (incluso muchos leoneses, diría yo) y se encuentren cara cara con la Obra Hospitalaria de Nuestra Señora de La Regla podrían pensar algo así como “¡Qué hermoso y antiguo edificio!”. Ninguna placa ni panel informativo les advertirá de que se hallan ante una falsificación artística, un “fake” que dirían los modernos. La página de la propia Obra Hospitalaria sí ofrece datos sobre la construcción del edificio, escondida entre cuadros médicos, especialidades y demás informaciones sanitarias. Pero esto no deshace el entuerto.

El Palacio de Renedo perteneció a los Prado, familia al parecer no muy querida por los lugareños. Ramón Gutiérrez recoge en su obra “Los Marqueses de Prado” la historia de los Prado y también la de su palacio. La ostentosa edificación fue levantada en el siglo XVII en la pequeña localidad de Renedo de Valdetuéjar. Se utilizaron materiales y mano de obra de la zona y la construcción se demoró más de 36 años. El resultado fue, cuenta Gutiérrez:

“(…) una fachada monumental, al modo herreriano y con influencias renacentistas y barrocas, y una capilla funeraria de gran ornato”

Los Prado pasaron cortas estancias en el palacio y poco a poco dejaron de interesarse por él y el edificio fue cayendo en el abandono. Durante la guerra de la Independencia también se produjeron destrozos y ya a mediados del XIX, la familia comenzó a trasladar lo que había de valor. Algunas pertenencias como las tallas policromadas y otras piezas de la capilla se quedaron en la iglesia de Renedo y los ya deteriorados y vandalizados restos del palacio fueron vendidos al empresario D. Agustín Alfageme en 1905. Éste fue vendiendo algunos de ellos y en los años 50, Pablo Díez, el mecenas leonés, compró lo que quedaba con el fin de que fuese utilizada la fachada en el santuario de la Virgen del Camino que estaba construyéndose. Los restos del palacio no casaban, obviamente, con el moderno proyecto de Coelho de Portugal, por lo que se vendieron a la Diputación que, tras desechar su uso en otro proyecto, cedió las piedras al Obispado.

El impulsor del proyecto de la Obra Hospitalaria fue el obispo Almarcha (1887-1974) y el arquitecto que lo ejecutó, Juan Torbado Franco. Javier Pérez Gil en su artículo “Los Torbado: el Patrimonio leonés y la evolución de la Restauración arquitectónica en España” describe al obispo como:

“Hombre sumamente activo en su actividad episcopal y social, Almarcha es una de las figuras más destacadas y controvertidas del siglo XX en León y provincia (…) su producción raya la megalomanía: en 1960 ya contaba la construcción de 54 templos nuevos, 159 reconstruidos, 397 reparados, 131 nuevas casas rectorales y 241 reconstruidas, cifras a las que se sumaron otras muchas obras en los años siguientes.”

El obispo Almarcha encargó al arquitecto Juan Torbado Franco el diseño de la Obra y éste en principio, planteó una construcción sencilla. Al decidirse el uso de los restos del palacio, las piedras fueron utilizadas como una especie de segunda piel y se dispusieron sin orden ni concierto en la fachada. Tampoco existe una memoria que detalle el traslado ni la colocación de las piezas. El Palacio solo sobrevive en viejas fotos, su estructura original se perdió para siempre.

Otros restos del Palacio de Renedo están dispersos por toda la comarca, utilizados en casas, ermitas y hasta en hitos de carretera. Dice R. Gutiérrez que:

“Tan grande era el palacio que sus piedras parecían alcanzar para todo”

El viajero que pase por Renedo puede apreciar parte del muro que rodeaba el palacio. Se mantienen en pie algunos cubos. A no ser que se haya visto alguna de esas antiguas fotografías, es difícil imaginar la imponente fachada de la Obra Hospitalaria de la Regla en ese pequeño pueblo de montaña y, sin embargo, allí estuvo durante muchos años.

Texto: María Gómez
Fotografía: Antonio Juárez

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